Ese desatino, y hablo de los necios,
intenta rozar lo burdo y lo ufano
un mercader deja reseña en lo sano
a una doncella virgen de los recios.
La dama que no sabe de desprecios
no es la esclava que supone el profano
es la hija del marqués de Cirano
nieta de nobles que vive de aprecios.
El más bellaco, que alertado piensa,
que va a huir de los pertrechos ileso
vejación que hizo de su recompensa.
El deleite en que cualquier sabueso
rubrique en su jornada más extensa
sus ansias de llevarlo de regreso.

ojos de poeta caricias del alma by andres lazcano garcia is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://anlazgar.blogspot.com.ar/.
viernes, 28 de junio de 2013
Soneto del sueño
Esa noche en su codo mas silente
donde cimenta pátina sombría
acrecienta sus bases la utopía
de querer encantar una serpiente.
Me duele y no percibo que de frente
aquel ángel ruegue una mirada mía
ni tendida su mano tersa y fría
rozarla voy a poder aunque lo intente.
Mis párpados se abren y concuerda
con el alba y su cauce iluminado
lucidez que converge un poco lerda
Al silbido de un viento acompasado
ese sueño mi mente ya recuerda
entonces siento que no he fracasado
donde cimenta pátina sombría
acrecienta sus bases la utopía
de querer encantar una serpiente.
Me duele y no percibo que de frente
aquel ángel ruegue una mirada mía
ni tendida su mano tersa y fría
rozarla voy a poder aunque lo intente.
Mis párpados se abren y concuerda
con el alba y su cauce iluminado
lucidez que converge un poco lerda
Al silbido de un viento acompasado
ese sueño mi mente ya recuerda
entonces siento que no he fracasado
martes, 25 de junio de 2013
El Viento
Un testigo abstracto
luce su frac y su estirpe
con sus dotes y sus dones
de señorío en la planicie.
En un abedul fornido
donde se esconde la rama
del bribón nace el corrido
del follaje en la entramada
quiebra a grito enfurecido
los brazos de esa alborada.
Cuánto polvo de la arada
del surco que nace el trigo,
de semilla, casi nada
sólo su peor enemigo
que la mudó a otra zanjada.
Qué cruz el demonio frío
con aires de gran monarca
que vive de la costumbre
de rufián incomprendido.
Si algún rastro de su andada
acaso huela o vislumbre
oiré en mi alcoba tibio
los cantos de su estocada.
luce su frac y su estirpe
con sus dotes y sus dones
de señorío en la planicie.
En un abedul fornido
donde se esconde la rama
del bribón nace el corrido
del follaje en la entramada
quiebra a grito enfurecido
los brazos de esa alborada.
Cuánto polvo de la arada
del surco que nace el trigo,
de semilla, casi nada
sólo su peor enemigo
que la mudó a otra zanjada.
Qué cruz el demonio frío
con aires de gran monarca
que vive de la costumbre
de rufián incomprendido.
Si algún rastro de su andada
acaso huela o vislumbre
oiré en mi alcoba tibio
los cantos de su estocada.
domingo, 23 de junio de 2013
Soneto Del Vino
La vid, el rojo fruto, se convoca,
a prestarse a la mítica experiencia;
el hombre descubrió el vino en su esencia
que con su excelencia al olfato invoca.
Esa sed que confluye y que revoca
de tan añeja cepa la apariencia
intuyó al maridaje su sapiencia
en napas astringentes de la boca.
No se sabe al azar de cuántos tragos
los pasos no denotan obediencia
no por la copa en momentos aciagos.
Pero sí, que al beber con insistencia,
una botella de más hace estragos
la resaca será su penitencia.
a prestarse a la mítica experiencia;
el hombre descubrió el vino en su esencia
que con su excelencia al olfato invoca.
Esa sed que confluye y que revoca
de tan añeja cepa la apariencia
intuyó al maridaje su sapiencia
en napas astringentes de la boca.
No se sabe al azar de cuántos tragos
los pasos no denotan obediencia
no por la copa en momentos aciagos.
Pero sí, que al beber con insistencia,
una botella de más hace estragos
la resaca será su penitencia.
sábado, 22 de junio de 2013
Soneto Inconcluso
Ese aciago improperio se desprende
a instancias que al amor ya deja huellas,
es huérfano de epílogos de aquellas,
palabras que azorado no comprende.
Las textuales improntas que por ende
transitan con pavor rumbo de estrellas
buscando la alborada son centellas
que mi fortuito destino no enciende.
Sin rencillas ni apegos de la mente
en los nichos que la alojan moraba
la razón que empujaba inútilmente
Despojos del amor que ya no estaba
esgrimiendo la ruta del presente
que del sable la herida se cerraba.
a instancias que al amor ya deja huellas,
es huérfano de epílogos de aquellas,
palabras que azorado no comprende.
Las textuales improntas que por ende
transitan con pavor rumbo de estrellas
buscando la alborada son centellas
que mi fortuito destino no enciende.
Sin rencillas ni apegos de la mente
en los nichos que la alojan moraba
la razón que empujaba inútilmente
Despojos del amor que ya no estaba
esgrimiendo la ruta del presente
que del sable la herida se cerraba.
miércoles, 19 de junio de 2013
Soneto del alma
Qué pensar de su galante osadía
si insinúa quebrar esta entereza
su arte que emplea con sutileza
desborda mas allá mi hegemonía.
Menoscaba ese fulgor mi apatía
si en la querella irrumpe su tibieza
que poniendo final a mi torpeza
da rédito a esa noble cortesía.
Si la premisa expectante tuviera
la razón instintiva en la certeza
cuando algún resabio lo exigiera
No podría renunciar a su simpleza
ni dejarle a mi piel aunque quisiera
tomar sólo del árbol su corteza.
si insinúa quebrar esta entereza
su arte que emplea con sutileza
desborda mas allá mi hegemonía.
Menoscaba ese fulgor mi apatía
si en la querella irrumpe su tibieza
que poniendo final a mi torpeza
da rédito a esa noble cortesía.
Si la premisa expectante tuviera
la razón instintiva en la certeza
cuando algún resabio lo exigiera
No podría renunciar a su simpleza
ni dejarle a mi piel aunque quisiera
tomar sólo del árbol su corteza.
lunes, 17 de junio de 2013
Soneto testimonio
La pequeña serénata que fuera
como su cascabel sonando en mi oído
realza ese desgarro acontecido
por si acaso mi piel no lo sintiera.
Así se vuelve súbdita a su vera
esa caricia que perdió el sentido
consecuente su color deslucido
que sostiene una razón verdadera.
De no poder menguar en su ingerencia
se aventura esa excusa que temblando
ya pone en duda a su propia esencia
En su último trecho tambaleando
y triunfa la verdad sin reverencia
que la mirada ausente va evocando.
como su cascabel sonando en mi oído
realza ese desgarro acontecido
por si acaso mi piel no lo sintiera.
Así se vuelve súbdita a su vera
esa caricia que perdió el sentido
consecuente su color deslucido
que sostiene una razón verdadera.
De no poder menguar en su ingerencia
se aventura esa excusa que temblando
ya pone en duda a su propia esencia
En su último trecho tambaleando
y triunfa la verdad sin reverencia
que la mirada ausente va evocando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)